Fue una fotógrafa británica del siglo XIX (1815–1879) y una de las primeras personas en defender la fotografía como arte, no solo como registro.
Comenzó tarde y brilló: Empezó a fotografiar a los 48 años y aun así cambió la historia del medio.
Desenfoque intencional: Mientras otros buscaban imágenes nítidas y “perfectas”, Cameron usó el desenfoque, los primeros planos y la luz dramática para expresar emoción y vida interior.
Retratos célebres: Fotografió a figuras importantes de su época como Charles Darwin, Alfred Tennyson y John Herschel.
Temas poéticos y espirituales: Creó escenas inspiradas en la Biblia, la mitología y la literatura, muchas veces usando a familiares y amigos como modelos.
Muy adelantada a su tiempo: Dio protagonismo a las mujeres y a la intimidad psicológica de una forma sorprendentemente moderna.
Hoy se la considera una pionera de la fotografía artística, alguien que demostró que la cámara podía ser imperfecta, emotiva y profundamente humana.

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